Una lección no antes aprendida produjo un cambio en el hombre azul. La sugestión de un cachorro humano lo ensimismó de debilidad y ternura. Descubrió, al fin, el por que estamos aquí... Aún así la paz duró poco. El hombre de Couros atacó sin pudor al intelecto de su bella. Ésta, temerosa y dominada cedió terreno poco a poco, sin que la razón, la voluntad y la vida pudiesen hacerle frente. Siglos de lucha por los derechos humanos cayeron en meses. Miles de almas derramadas por el futuro quedaron sin ser lloradas y finalmente el silencio golpeó con un estruendo devastador el alma del hombre azul.
El hombre de Couros había ganado una vez más. Había arrancado de cuajo un alma débil y había dejado huérfanos los edipos del hoy, del mañana... Festejó durante lunas su triunfo con efebos y mentiras. Con humillación y pago en cash. Con limpieza sin pudor. Con felonía y traición...
El hombre azul retrocedió. Dejando un germen, una semilla que crecerá en el corazón del cachorro humano, el cual mata a Electra para poder mirar a los ojos al hombre de Couros y decirle: "¿por que llamas PUTA a mi madre...?
Hay ranas que parecen princesas, querido. Pero son ranas, y algunas más bien sapos gordos pero de verdad
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