Hace meses discutí con una persona por algo absurdo. Pero sólo era absurdo para mi, porque para la otra parte, el hecho, era no sólo no absurdo si no de vital trascendencia... Mucho he deliberado desde entonces sobre aquel suceso y hace unas horas escasas, ante la lectura de una dedicatoria en un libro que me regalaron comprendí que aquel día no me equivoqué. Les cuento el por que...
En todo saber hay una parte pseudo-cognitiva (aquella parte del saber basada en conocimientos exactos o empíricos que aporta solidez y base) y una parte emocional (que englobaría ideología, creencias, credos, dogmas, experiencias previas y sensaciones...). Esta última , tan clásica de los seres humanos, es capaz de imponerse a menudo y de maniobrar oscuramente para justificar, cortoplacistamente, cualquier situación. Mi problema radicaba en no saber si debía hacer lo que sabía, lo que no sabía, lo que no ofendía o lo que ofendía o una combinación de alguna o parte de ellas... Es decir, el problema no radica tanto en hacer algo, sino en hacer lo correcto. Y lo correcto podía no ser lo que yo creía, sabía o sentía en ese momento...Pero las sensaciones de las últimas semanas y esa afortunada "chuleta" que me pasaron me han ayudado a solucionar mi conflicto y a saber que es lo que sé...
¿Y que es lo que sé...?. Pues sé que hacer lo correcto no reporta que te den la razón, ni mucho menos. Tampoco reporta emociones, sentimientos o creencias satisfactorias....¿Entonces...?.¿Cuando estamos haciendo lo correcto...?. Era muy fácil y es muy fácil. Hacer lo correcto te hará llorar, te dolerá, te provocará soledad pero no te quitará algo con lo que todos nacemos... Unas preciosas alas blancas...
The true will give you wings!
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