miércoles, 18 de agosto de 2010

Psicoanalisis y Muerte....

El infinito del Psicoanálisis Freudiano se alcanza al ver en un mismo instante el dolor del nacimiento y el dolor de la muerte... No se busca comparar, solo sentir... Pero las técnicas psicoanalíticas plantean la existencia de la pulsión de muerte en contraprestación de la pulsión de vida, pulsión de muerte o tánatos que tiende a hacer desaparecer el estado de materia orgánica para llevarla hacia lo inorgánico, el objeto de la misma, el nivelar tensiones hacia la quietud, hasta la ausencia de vida, hace que esta pulsión tienda por el hecho de producirse dentro del sujeto a la autodestrucción, pero en una segunda fase esta pulsión se dirige hacia el exterior en forma de -pulsión agresiva- o en forma de sentimientos hostiles de odio, que dan lugar a estructuras en donde el pensamiento es a la vez creativo y depresivo y/o destructivo.

El Eros es pulsión de vida o pulsión sexual que que se transforma en arma -en forma de cultura- para intentar detener la muerte -sin conseguirlo evidentemente...-. Las guerras son pues una forma de tanatofilia desarrollada en todo su esplendor en el los últimos 100 años... ¿Que hace pues el psicoanalista...?¿Analizar con un lenguaje nuevo la realidad o dotar al individuo del conocimiento de sus sentidos...?

La respuesta está en el mito del superhombre y el concepto de amortalidad de Morin, lo que proporciona un maravilloso duelo del hombre consigo mismo en el momento de la evolución social, de la muerte de nuestros seres queridos....

Si Freud viviese hoy, y si Freud se hubiese leído a si mismo sabría que la verdadera dureza del psicoanalisis está en vivir.... En vivir esos sentimientos deshumanizándolos, justo en un momento de la historia en la que la cremación de los sentimientos supone la higienización de la muerte. Como ya dijo Platón : "Sólo los muertos han visto el final de la guerra..."

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