Y cual mulo en la fundación, su asombro creció al ver que otro ser habitaba las profundidades del espacio azul. La deformidad de sus palabras golpeó sus pensamientos. El dolor se volvió traición y la vida se tornó en muerte. La perplejidad de lo ajeno, unida a la debilidad del mal, a esa breve bruma gris nazi que es el odio hizo que pensase por primera vez como si no pudiese ver el futuro. De hecho ya hacía tiempo que no lo veía. Y ese día lo decidió...
Les quitaría a todos ellos lo mismo que el había perdido. Y lo haría suavemente, esperando que algún día el cielo volviese a ser azul... En caso contrario, al menos, lo habría intentado....