jueves, 9 de junio de 2011

Salvar al soldado Ryan...

La primera vez que vi esa película fue el año de su estreno y creo que casi en Otoño. Me impactó la crudeza de sus imágenes y la crudeza de su planteamiento: la muerte de un batallón de Rangers a cambio de la vida de un soldado perdido en el salto de la 101 en Normandía...

Los 23 primeros minutos del filme debían de ser de obligado pase en los colegios e institutos de nuestro país. Quizás así nuestros adolescentes comprendieran el pago que unos dieron para nuestra libertad actual. Pero hay en la película dos momentos claves para mi: La lectura por parte del General Marshall de una carta de Abraham Lincoln a una señora que perdió 5 hijos en la guerra de secesión americana y el recado que el personaje de Tom Hanks le da al joven Ryan instantes antes de fallecer.

El primero porque permite entender el argumento moral del General Marshall y el segundo porque marca la vida de un hombre que no pide ser salvado, pero lleva consigo, toda su vida, el mandato de hacerse digno por el sacrificio que conllevó su salvación.

Y este último punto lastra mi decepción con el mundo. Creo que es obvio el por que... Yo no soy un indignado, creo que no debo serlo. Tengo que hacerme digno del sacrificio que se hizo por mi. Aunque eso me haya quitado todo el apetito vital que cualquier marine pueda tener....